martes, 6 de marzo de 2012

Poema para la vida en un día claro

 Soy feliz,
soy un hombre feliz
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad
SILVIO RODRÍGUEZ

A Jaurez, utópico irremediable, hacedor de alegrías

Esa no va a ser la última canción
Yo lo sé
Todavía quedan muchas penas
que berrear
Y más espadas que clavar en el fondo del alma
                  todavía
van a llover luciérnagas apagadas
y correrán lágrimas
sobre todos los esperanzados días
Yo lo sé

Pero hoy quiero que me disculpen
porque ya estuvo
porque ya está     porque ya fue

Hoy quiero que me perdonen
esos muertos insistentes
de mi felicidad
esos que abanderaron las finas y filosas
ansiedades que hicieron de mi vida
una hoguera inapagable
un mar de rocas en el que caían y se hacían añicos
todas mis risas y mis sonrisas
esa hueste partidaria de la tristeza

Aquella no será la última canción nostálgica
horriblemente triste
a medias de la alegría
Yo lo sé

Pero hoy me siento feliz
Porque hoy la alegría está en vigilia
porque ya no tiene las manos en los bolsillos (descuidada)
ni esa infeliz infelicidad acechándola detrás

Porque hoy quiero vivir
y voy a vivir sin piedad
de ningún pesimismo encaprichado
Porque hoy puedo habitar mi nombre
la grandeza de mi nombre
la luz inapagable de mi nombre


(Bajo mi cielo vuelan los pájaros de vida
que nunca tuvieron admisión
y están cantando un nuevo son
Ráfagas dulcísimas de olor a dicha)

Ya lo sé, hermanos, que nunca será la última vez
la última nostalgia   la última pena desgarrada
Pero les pido por favor:
Ahora
guarden silencio ahora
no me despierten de la alegría


No hay comentarios:

Publicar un comentario